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Dieta de la Luna

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Los fanáticos de la astrología quizás encuentren fascinante este tipo de dieta, se trata de un plan de alimentación que se modifica de acuerdo con las fases lunares, basándose en que nuestro cuerpo se ve influenciado por las vibraciones de la luna en cada una de sus fases.

La dieta de la luna se ha hecho notoriamente conocida y popular, al punto de que es una de las más consultadas.

La creencia en esta dieta si bien parece un cuento mágico, reconoce que no hay nada extraordinario en ella. Simplemente, la dieta de la luna le explica a sus seguidores que durante las distintas fases lunares, este astro emite energías que son capaces de influenciar sobre los seres vivos. Particularmente, sobre nuestro organismo, la luna tendría influencia especial sobre la retención de líquidos.

Las propiedades que asegura tener esta dieta la anuncian como un método de purificación para el cuerpo que es capaz de limpiar el tracto digestivo mejorar sus funciones, así como también repercutir en otros sistemas, como la piel y los tegumentos, y el sistema urinario. Un plan dietético de acuerdo a las fases lunares eliminaría tóxicos del organismo, exceso de líquidos, disminuiría la inflamación del cuerpo en general, todo lo cual conduciría a la pérdida de peso.

Para adoptar esta dieta es necesario que durante todo el mes la persona esté atenta a las diferentes fases lunares, en cada una de ellas el plan de alimentación será diferente para potenciar los efectos de estas energías sobre nuestro organismo.

Lo primero que debes conocer es cómo las fases de la luna actúan sobre nuestro cuerpo. Así tenemos que, el período en el que la luna va desde luna nueva, cuarto creciente y luna llena, corresponde a la fase de asimilación, es decir, donde hay mayor riesgo de aumento de peso y los cambios en la alimentación deben ser más estrictos.

A continuación de la luna llena y el cuarto menguante, cuando la luna entra en su fase decreciente, el cuerpo comienza su período de eliminación, este es el momento que más se debe aprovechar para la pérdida de peso.

¿Cómo hacer la dieta de la luna?

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  • Cuando comienza la fase de asimilación, de luna llena o luna nueva, debe adoptarse un ayuno de 26 horas, en la fase de cambio de la luna.
  • En este primer tiempo todos los alimentos sólidos estarán prohibidos. Son permitidos alimentos líquidos bajos en calorías como el té, el café sin azúcar, los jugos naturales de frutas sin azúcar (350ml), y algunas ensaladas (verdes principalmente a base de lechuga, pepino, tomate, crudas).
  • Al terminar el ayuno, la alimentación se inicia con alimentación reducida y de bajas calorías (1500kcal/día)
  • Como merienda entre comidas se pueden preparar diversas combinaciones de jugos naturales de frutas y verduras (pepino y piña, naranja y zanahoria, por ejemplo).
  • Para las comidas principales, como almuerzo y cena, las verduras son permitidas en puré (apio, papa cocida o al vapor) y en ensaladas (crudas), pueden optar por preparados de zanahoria, espinaca, calabacín.
  • Puede beberse toda el agua que se necesite.
  • Los preparados de proteínas se prefieren a la plancha, libres de grasa, por ejemplo pollo. Las raciones son: pescados 300g, atún en lata bajo en grasa 300g, pollo 150-200g, carnes rojas 150g.
  • Cuando se llega a la luna menguante, entras en 12 días de fase de eliminación. Para potenciar la pérdida de peso en este período debes aumentar la ingesta de alimentos con abundante fibra (pan integral, cereales integrales, frutas ricas en fibra), así como té e infusiones, además ayudarán a depurar tu organismo de tóxicos.
Momento Alimento

Período de Medio ayuno

26 horas de ayuno, esto es, dejar de comer la dieta habitual. Algunos alimentos son permitidos en dos momentos del día:

Apenas son permitidas algunas frutas en porciones enteras y en jugos naturales sin azúcar. Por ejemplo: ensalada de piña y fresas durante el día, y jugo de sandía en la noche.

Ensaladas (pepino y tomate) ó puré de verduras (calabaza) en dos comidas, una de día y otra de mañana.

Período de alimentación

Dieta habitual. Para mantener los efectos disminuye el consumo de grasas, azucares refinados, así como mantener las frutas y verduras recomendadas.

Beneficios y desventajas

La dieta de la luna es un estilo de alimentación creativo que invita a optar por un tipo de alimentación más saludable, aumentando la ingesta de líquidos naturales y disminuyendo los preparados comerciales y los productos ricos en azúcares artificiales y en grasas. La pérdida de peso es más controlada y el organismo sufre menos carencias bruscas.

Por otro lado, es sumamente útil  combinar esta dieta con una rutina de ejercicio físico regular de moderada intensidad para apreciar efectos más rápidamente.

No obstante, la desventaja puede ser dificultad en el cumplimiento del plan de dieta de acuerdo al calendario lunar.

El Ayuno: el secreto de la dieta de la luna

La dieta de la luna ha ganado popularidad recientemente por ser un método que no impone severas restricciones en los tipos de alimentos, y por presentar beneficios como la eliminación de líquidos en exceso y toxinas del cuerpo que funcionan como períodos de limpieza para el organismo. Aunque no está comprobado de manera científica, quienes realizan con éxito esta dieta han relatado haber perdido hasta 3kg al mes, una pérdida de manera estable y disminución de molestias como estreñimiento o edemas e hinchazón en las piernas.

Lejos de creer que se trate de las influencias cósmicas de la luna, el verdadero secreto de esta dieta está en el ritmo de alimentación, intercalando largos períodos de ayuno, que funcionan como “tiempo de desintoxicación”, con periodos de dieta equilibrada y buenos hábitos de descanso y ejercicio.

Las 4 fases de la luna: luna llena, luna nueva, cuarto creciente y cuarto menguante nos sirven para marcar los horarios de las comidas, tal cual como si se tratase de un reloj cósmico. En las fases más extensas de luna llena y luna nueva, se deben realizar períodos de ayuno con una duración promedio de 26 horas, en las cuales solo se permiten agua (2 litros cuando menos) y otros líquidos como infusiones, jugos naturales sin azúcar, caldo de huesos, etc.

Se ha demostrado que la práctica del ayuno intermitente con períodos de ayuno prolongado, con una duración mínima de 16 horas diarias, o de 24 horas una vez por semana, permiten un mejor control metabólico al equilibrar hormonas como la insulina, que participan en la formación de grasas en el cuerpo, y gracias a esta regulación se puede perder y equilibrar el peso y mejorar problemas hormonales como el síndrome metabólico.

Luego del período de ayuno, las fases de cuarto creciente y cuarto menguante corresponden al mantenimiento que consiste en un medio ayuno (12 horas como mínimo), donde se pueden ingerir algunos alimentos sólidos, principalmente frutas, verduras y algunas ensaladas bajas en calorías.

De esta manera, en cada ciclo lunar se realizan dos períodos de ayuno total y dos medios ayunos, con una dieta equilibrada entre ellos.