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Dieta de la cerveza

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La cerveza es una bebida alcohólica de las más populares en la sociedad, presente en casi todas las reuniones sociales y fiestas, altamente consumida. Presentada con un sabor amargo, es producto de la germinación de granos de cebada u otros cereales, donde el fermento del almidón en agua de levaduras es el responsable por producir dicha bebida tan solicitada. La cerveza también contiene lúpulo, una planta que es aromatizante.

Su color amarillento y su presentación espumante hacen de esta bebida gaseosa una de las adicciones más frecuentes en las sociedades modernas. Presenta una graduación alcohólica variable, que generalmente se encuentre entre 3 % y 9% vol.

Recientemente, diversos estudios y reportajes han afirmado que el consumo de cerveza es bueno para la salud, asegurando que ayuda en la prevención de enfermedades cardíacas y que ofrece vitaminas y minares como el potasio, el magnesio, y que posee un alto contenido de fibra. Le atribuyen a la cerveza beneficios como el de frenar el envejecimiento, y mejorar el brillo de la piel, las uñas y el cabello.

¿Cómo hacer la dieta de la cerveza?

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 Popularmente surgió la idea de crear una dieta de la cerveza,  como una manera fácil, cómoda y placentera de llegar al peso que queremos. Esta dieta se aprovecha, entre otros hechos, del poder diurético de la cerveza que ayudaría a eliminar los líquidos retenidos, y así estimular la pérdida de calorías.

Por otro lado, la dieta asegura que beber cerveza helada haría que el metabolismo trabajara más rápidamente para su eliminación y que ese efecto termogénico  (aumento de la temperatura como consecuencia de reacciones del metabolismo) llevaría a la quema de grasas y pérdida de peso.

Según esto la dieta de la cerveza se puede practicar de la siguiente manera: beber diariamente 500ml de cerveza helada, a la temperatura más fría que sea tolerable. El resto de comidas y bebidas es el habitual, intentando mantener un estilo saludable con bajo consumo de hidratos de carbono y grasas saturadas.

Beneficios y desventajas

 La explicación sobre la que se sustenta  la dieta de la cerveza a primera vista parece tener lógica, sencillo como una cerveza fría que ayuda a acelerar el metabolismo para lograr una eliminación de dicha bebida, además de resaltar sus bien conocidas propiedades diuréticas que te harán eliminar los líquidos retenidos.

Sin embargo, cuando analizamos a fondo el principio de esta dieta de la cerveza, podemos observar que tales fundamentos son cuestionables, puesto que la fisiología del cuerpo no trabaja de esa manera.

A pesar de que la cerveza parezca una opción alternativa, fácil y cómoda para perder peso, debemos recordar que es una bebida alcohólica, y que el consumo diario de bebidas alcohólicas se asocia a numerosos problemas metabólicos, cardiovasculares, afecciones del sistema nervioso y desarrollo de enfermedad  adictiva en personas susceptibles.

En segundo lugar, los 500ml de cerveza que se sugieren para beber diariamente, representan una 200kcal que convertidas a calorías ¡son 200.000! lo que se traduce en un aumento excesivo de la ingesta calórica y un balance energético positivo que lleva a la ganancia de peso, más aun si no se toma importancia del ejercicio.

Por lo tanto, la dieta de la cerveza no puede funcionar como una opción segura y sana para perder peso, mucho menos si se asocia a hábitos de vida poco saludables, y si se trata de una persona con factores de riesgo para enfermedades cardíacas o metabólicas.